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miércoles, 11 de marzo de 2009

LA PIEL LABRADA

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...........La marca corporal primitiva afirma la diferencia entre comunidades, y en el interior de cada comunidad la heterogeneidad de los individuos. Se puede decir que la marca (escarificación y tatuajes) tiene por función prevenir la masificación o nivelación, que son amenazas internas de todo agrupamiento constituido. El tatuaje o la escarificación no son expresiones puramente individualistas: serían la imposición diferencial de la ley y del orden simbólico sobre el cuerpo de los individuos. Esta manifestación corporal implica "la encarnación" del orden comunitario. El símbolo no tiene un soporte separado; sus elementos de articulación son los propios individuos, que se diferencian unos de otros como las letras de la inscripción, hecha carne, que constituye al grupo. En el pasaje de la comunidad primitiva a la sociedad estadista aparece un aparato especializado, exterior a los individuos y codificado independientemente de ellos. El nacimiento de la escritura está, efectivamente, ligado a la constitución de la ciudad y los imperios, es decir, a la jerarquización social, a la división del trabajo y a la explotación del hombre por el hombre. El empleo de la escritura con fines desinteresados, para obtener satisfacciones intelectuales y estéticas por ejemplo, según Michel Thèvoz, es un resultado secundario, si es que no se reduce, a menudo, a ser un medio para reforzar, justificar o disimular el otro fin. Si la ley del grupo deja de estar figurada sobre los cuerpos de los individuos es porque ella es transcripta sobre un pergamino, es decir sobre otra piel.una piel anónima, que es una ley para todos. Serán solo los que tienen acceso a la escritura los que podrán arrogarse el derecho de concebir, formular y aplicar estas leyes.

Sergio Canadè (1986) a partir de estudios de Michel Thèvoz.

imagen: Escarificaciones en un joven de Ethiopía. Se realizan como ritual de iniciación a la vida adulta. Como paso de lo natural a lo social. Serían como nuestro DNI. foto: National Geographic

LA PIEL PINTADA

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......El ser humano tiene un encuentro problemático con su propia imagen, un encuentro que lo lleva a retocar su cuerpo de muchas maneras: deformaciones, mutilaciones, tatuajes, escarificaciones, por medio del maquillaje, la cosmética, el arreglo, la cirugía estética, etc. Este impulso autoplástico tiene un origen biológico: nacemos prematuramente apelando a una protección no "natural", física, térmica y simbólica.

.....El hombre está expuesto en las dos acepciones del término: a peligros y a miradas. Es el único animal que nace desnudo y accede a su identidad y a su estatus social gracias a modificaciones significativas de su cuerpo, ya que éste debe reflejar el orden cultural de la comunidad. El primer adorno es la pintura corporal. Podemos preguntarnos si la pintura corporal está antes que la pintura rupestre. Conviene abandonar la concepción occidental que abstrae la imagen de su soporte, neutralizándolo y volviéndolo intercambiable. Referirnos a los encuentros animistas que los primitivos tienen con la naturaleza y no a nuestra concepción estética de la representación. Cualquier cosa que pintan los hombres del paleolítico es siempre un cuerpo viviente. La pintura no se emancipará del cuerpo hasta un período más tardío, a una superficie proyectiva neutra, inerte y rectangular.

Sergio Canadè sobre estudios de Michel Thèvoz . imagen: fotografía de Carol Beckwith y Angela Fischer.

jueves, 1 de mayo de 2008

EL DOBLE

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Nuestra angustia delante de la cara pintada se debe que ella nos es a la vez muy cercana porque aparece en un ser de nuestra especie, y muy lejana porque ella oblitera frontalmente lo que nosotros tendemos a reconocer como el atributo fisionómico esencial de la persona.

Nuestra angustia señala el "retorno de lo reprimido", esto que retorna es una formación primitivamente familiar, pero el trabajo de represión hace que su llegada sea angustiante.

El fantasma más arcaico es el del cuerpo fragmentado (dividido). El nos remite al estado que precede a la constitución de nuestro yo, donde las pulsiones no están todavía ligadas bajo el escudo de una instancia propia. Por lo tanto, las inscripciones tegumentarias de los primitivos, y muy especialmente las pinturas faciales, juegan impúdicamente con lo mismo que nosotros tratamos de conjurar: la disociación del cuerpo.

El estallido de la fisonomía, el imperio de las pulsiones parciales, la desintegración del yo, en fin, todas estas vitualidades patológicas a las cuales el adulto occidental es todavía susceptible de regresar. "Las playas de colores discontinuas, injuriosamente vivas y contrastantes descomponen el rostro, aislando los orificios y las protuberancias o al contrario las ignoran con toda desenvoltura" (Michel Thèvoz).Un principio esencial de nuestra cultura es la unidad y cierre del sujeto.

El tema del doble todavía está en nuestra imaginación como una amenaza interna de todas nuestras conductas simbólicas.
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Michel Thèvoz Le corps peint
ilustración : Vidya Kamat: india yakshagan performer