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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Ausencia 2

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Ellen Weinstein: "Losing a spouse"




......"Así volviendo a la pérdida de alguien, a su muerte, Simone Weil indica: "La presencia del muerto es imaginaria. Pero su ausencia es muy real. Es desde entonces su manera de aparecer" "De modo que amarlo es poder amar su ausencia. Pero hacer como que le veo por todas partes, es negarle su única manera de ser, que es su ausencia."
..... "Si se llena esa ausencia con imaginación, se le está negando inadvertidamente. Otro camino, sin duda más doloroso, es amarle tal como es, mediante su ausencia, sin cubrir su ausencia con imaginación. Aceptar que es otro, aceptar que no es una criatura de la imaginación, aceptar que es el vacío que ha quedado en tu vida, en lugar de llenar ese vacío con una compensación".


Enrique Eskenazi: Seminarios sobre SATURNO & EL DON DE LA MELANCOLÍA Barcelona 2005

Publicado por Sergio Canadé el 15 de octubre de 2008

viernes, 26 de marzo de 2010

EL DOLOR SIN NOMBRE

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.Un hijo muere. ¿Cómo se le llama a esa madre, a ese padre que lo sobrevive?. No hay palabra. Están las palabras viudo y huérfano para nombrar a los sobrevivientes. Pero en este caso no la hay. Si no hay palabra, no se puede pensar. Se trata de una muerte impensada, ya que no se la puede nombrar. Este problema también se ve en lo tardío que aparece este tema en las teorías psicoanalíticas, es habitual encontrarse en la bibliografía con el tema del "padre muerto", la "madre muerta". El hijo muerto casi ni se lo nombra.
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La función del duelo sería la de subjetivar el dolor producido por la pérdida, al ir poniéndole palabras a ese dolor que no se puede eludir. Si no hay palabras, el duelo es más difícil de llevar a cabo.
Se trata de una muerte, de un agujero en lo real y donde el enlutado sabe que su vida ya no será la misma y que tampoco él será el mismo. El hijo que ha muerto es insustituible, no puede haber otro que pueda reemplazarlo. Si se quiere reemplazar al hijo muerto con otro hijo esto puede acarrear problemas en las siguientes generaciones ( ejemplos de "reemplazantes": Elvis Presley, Van Gogh, Peters Sellers, etc). Es un duelo casi inabordable, aquí tratar de diferenciar entre duelo normal y duelo patológico podría ser una tontería, ya que es un duelo en algunos aspectos imposible.
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Se trata de un tiempo que no se vivió. No hay huellas como las que dejan un padre o una madre, a las cuales recurrir. También hay que enfrentarse a lo que no existe, es como un agujero en el futuro. Estamos cerca de la locura, ya que la locura como dice W.Bion es un "terror sin nombre".
Es el duelo por las huellas no escritas. Si la muerte es inesperada (por ejemplo un accidente, un asesinato) es inevitable que sea traumática, no solo dolorosa, sino también dañina. Es el horror por la no realización de una vida.
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La vida del que queda está desgarrada. Llevará más tiempo que otros duelos, ya que hay que aceptar que ya no se es padre o madre, hay que aceptar entre otras cosas que cae el proyecto de futuro que implica la continuidad generacional y los afectos que ello implica. Es un lugar donde es casi imposible la esperanza entre los accesos de dolor.
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Sergio Canadé. Santa Cruz Tenerife. Viernes de Dolores 2010
imagen: Miguel Angel Buonarroti - Piedad - Vaticano - siglo XV

sábado, 6 de marzo de 2010

MUERTE E IMAGEN

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......."Ante la muerte de una persona querida nuestra primera respuesta, la más natural, es el dolor y el lamento. Nos ayudan durante las primeras horas de duelo y desgracia, pero no son suficientes para unirnos con el muerto. Esto lo consigue, en el nivel primitivo, el culto a los muertos sacrificios, ornamentos fúnebres, monumentos, flores. En nuestro nivel, en cambio, el sacrificio mortuorio debe llevarse a cabo dentro de nuestra propia alma, por medio de la evocación del recuerdo exacto, por la reconstrucción en nuestro interior de la persona amada. Si lo conseguimos, el muerto sigue a nuestro lado, su imagen está salvada y nos ayuda a hacer fructífero el dolor"...

....."Yo soy de la creencia de que no vamos hacia la nada, como también creo que nuestro trabajo y nuestros desvelos en torno a lo que nos parecía bueno y justo, no han sido en vano. Pero sobre la forma en que el todo y las partes perduran y se mantienen puedo fantasear a veces, mas no aceptar una opinion dogmática. La fé es un confiar,no un saber"...

...."De los pasos que ya hemos dado y de muertes que ya hemos muerto no debemos arrepentirnos"...

Hermann Hesse Cartas

imagen: fotografía de Hermann Hesse a los 48 años relizada por Gret Widmann en 1925 (trabajada con photoshop 2010)

miércoles, 17 de diciembre de 2008

EL DUELO II

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....... " Importa resaltar que todo proceso de duelo normal va acompañado de un afecto, que en este caso es la pena o la tristeza. Como este afecto, particularmente doloroso es muy difícil de tolerar tanto en uno mismo como en los demás, podemos estar tentados a intervenir para modificar su evolución natural."
........."Quiero resaltar que este proceso (el duelo) no es patológico, por el contrario, es saludable, y como profesionales debemos abstenernos de intervenir, pues podríamos influir negativamente en su desarrollo. Es aconsejable no utilizar psicofármacos, que pueden ser especialmente perjudiciales. Ni apurarlo, ni exigirlo en cada paso del proceso. Al duelo no hay que tratarlo, hay que acompañarlo. "

Leopoldo Salvarezza. Buenos Aires 1988
fotografía: “Africa en el horizonte” de Sergio Canadè, Tenerife 2008

viernes, 17 de octubre de 2008

EL DUELO

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.........."El duelo es un largo camino que comienza con el dolor vivo de la pérdida de un ser querido y que declina con la aceptación serena de su ausencia. Hacer un duelo significa aprender a vivir con la ausencia. Durante este procso el dolor se presenta en forma de arranques aislados de pesar. Para comprender la naturaleza de esos accesos dolorosos hay que concebir el duelo como un lento trabajo en el que el yo deshace pacientemente lo que había anudado brutalmente en el momento de la pérdida. El duelo consiste en deshacer lentamente lo que se cuajó precipitadamente. Por efecto del golpe que significó la pérdida, el yo invistió excesivamente la representación del amado desaparecido; luego, durante ese duelo, el yo vuelve sobre sus pasos; desinviste poco a poco la representación del amado hasta que ésta pierde su vivacidad y deja de ser un cuerpo extraño, que para él es fuente de dolor. Desinvestir la representación implica retirarle su exceso de afecto. volver a colocarla entre las otras representaciones e investirla de un modo diferente. Por consiguiente, podemos definir el duelo como un lento y penoso proceso de desamor respecto a la persona desaparecida, para comenzar a amarla de otra manera. Aclaremos este punto. Con el duelo el doliente no olvida al difunto ni deja de amarlo; sólo atenúa un apego excesivo y que ha sido una reacción a una pérdida brutal. Por ello diremos que hacer el duelo es aprender a amar de otro modo a la persona desaparecida, a amarla sin el estímulo de su presencia viva."....
....."Ahora que hemos definido el duelo como un proceso de desamor, comprenderemos que el dolor sobreviene cada vez que se reaviva un acceso de amor. En el duelo, el amor corresponde, en efecto, a la reinvestidura momentánea de una imagen que está siendo desinvestida lentamente. Y esto se produce cuando incidentalmente el doliente encuentra en la realidad algún detalle que le recuerda el tiempo en que el ser amado estaba vivo. En ese momento, en el que la fuerza del recuerdo reanima la representación del difunto y en el que el sujeto debe rendirse nuevamente ante la evidencia de la pérdida irreversible, el dolor regresa. Digámoslo claramente, hay dolor cada vez que se reanima la imagen del ser desaparecido y, simultáneamente, cada vez que me rindo a la evidencia de su ausencia. Así, los accesos de dolor que puntúan el duelo son oleadas de un amor tenaz que no quiere desaparecer."
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J.D. Nasio: "El dolor de amar" 1998
ilustración: Pat Rocha "Remembering Mrs Smith" 2008 óleo sobre lienzo

jueves, 16 de octubre de 2008

EL GRITO

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..."Hay dos maneras de reaccionar dolorosamente a la pérdida del ser amado. Por ejemplo cuando estamos preparados para verlo partir porque está condenado por una enfermedad, vivimos su muerte con una pena infinita pero representable, como si el dolor del duelo hubiese sido nombrado antes de aparecer y el trabajo de duelo hubiese comezado ya antes de la desaparición del amado. En este caso el dolor, aunque insoportable, continúa estando integrado en nuestro yo y compone una parte de él. Si por el contrario, la pérdida del otro amado es súbita e imprevisible, el dolor se impone sin miramientos y trastorna todas las referencias de espacio, de tiempo y de identidad. Es inconcebible porque el yo no puede asimilarlo. Si tuviéramos que designar cuál de estos dos sufrimientos merece plenamente llamarse dolor, elegiríamos el segundo. El dolor siempre está marcado con el sello de la inmediatez y lo imprevisto.- ¿Cómo se experimenta corporalmente el dolor psíquico?- En los primeros instantes, el dolor psíquico se vive como un poder aniquilador. El cuerpo pierde su armazón y cae al suelo como cae un vestido de su percha. Entonces el dolor se traduce en una sensación física de desagregación y no de fragmentación. Es un derrumbe mudo del cuerpo. Ahora bien, los primeros recursos para contener ese derrumbe -que tardan en llegar- son el grito y la palabra. El antídoto más primitivo contra el dolor, al que los hombres han recurrido desde siempre, es el grito, cuando la persona puede emitirlo. Después hay palabras que resuenan en la cabeza y que intentan tender un puente entre la realidad conocida antes de la pérdida y esta realidad desconocida de hoy. Son palabras que tratan de transformar el dolor difuso del cuerpo en un dolor recogido en el alma".....
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Juan David Nasio : "El dolor de amar" París 1998
imagen: Francis Bacon: estudio para base de crucifixión

miércoles, 15 de octubre de 2008

AUSENCIA

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......"Así volviendo a la pérdida de alguien, a su muerte, Simone Weil indica: "La presencia del muerto es imaginaria. Pero su ausencia es muy real. Es desde entonces su manera de aparecer" "De modo que amarlo es poder amar su ausencia. Pero hacer como que le veo por todas partes, es negarle su única manera de ser, que es su ausencia."
..... "Si se llena esa ausencia con imaginación, se le está negando inadvertidamente. Otro camino, sin duda más doloroso, es amarle tal como es, mediante su ausencia, sin cubrir su ausencia con imaginación. Aceptar que es otro, aceptar que no es una criatura de la imaginación, aceptar que es el vacío que ha quedado en tu vida, en lugar de llenar ese vacío con una compensación".

Enrique Eskenazi: Seminarios sobre SATURNO & EL DON DE LA MELANCOLÍA Barcelona 2005
ilustración: Ellen Weinstein: "Losing a spouse"