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jueves, 11 de agosto de 2011

ENVIDIA (CUATRO)



óleo de Paulis Postazs - la cometa- 2008


Se puede envidiar a otro por lo que es en sí; características personales, físicas (belleza, fuerza), inteligencia, capacidades, etc, o se puede envidiar las posesiones que otro tiene. O las dos cosas. También hay quien quiere despertar envidia ajena haciendo alardes con cosas (objetos) que en el fondo no le interesan ni desea.

Cuando se envidia lo que otro tiene se está en la frontera entre la envidia y los celos. La envidia se da en el seno de una díada. Entre dos personas. Se lo envidia al otro. Cuando aparecen los objetos es como si apareciera un tercero, aquí se puede estar envidiando el deseo del otro o lo que posee. La diferencia con los celos quizás radique en el cuidado del objeto. En los celos hay un dolor producido por la dificultad de no tener el amor que otro tiene y en la envidia es la rabia que se produce por el amor que el otro es capaz de sentir. Estaríamos dentro de los celos cuando queremos algo simplemente porque otro también lo quiere. La moda por ejemplo. Uno quiere ser "igual"

Otra faceta de la envidia es el monto de destructividad que conlleva, no se ve cuidado alguno por el objeto de la misma. Un buen ejemplo es el juicio del rey Salomón: la forma de descubrir cuál de las dos mujeres es la madre del niño es ver cuál de las dos cuida la integridad del "objeto", la falsa madre había robado el niño no por que lo amase, sino para hacer sufrir a la verdadera. No le importa que se lo parta por la mitad. Parece un triángulo (dos mujeres y un niño), pero se trata de una díada (dos mujeres) dentro de la cual anidó la envidia . El triángulo está formado por las dos mujeres y el rey Salomón.

Se suelen tratar como equivalentes muchas veces los celos y la envidia, por ejemplo buscando imágenes de envidia en Google aparecen imágenes de triángulos amorosos donde hay un "tercero excluído" o sea que son imágenes de celos. Los celos implican mucha más madurez emocional y afectiva que la envidia, aunque se debe reconocer que los celos aparecen gracias a que anteriormente hubo envidia de la cual se tomó conciencia y esto produjo un dolor que orientó a un crecimiento afectivo.

Jugando con el cuadro de Paulis Postazs que ilustra este post se podría decir que el niño que extiende los brazos quiere la cometa para él, para jugar con ella. Si lo consigue la cuidaría para disfrutar con su vuelo. Habría envidia si quisiera romperla para hacer rabiar al otro niño. A su vez el niño que tiene la cometa puede evitar que el otro la obtenga porque la valora mucho y ve que el otro la puede dañar, o a lo mejor simplemente el disfrute que obtiene es ver la rabia que le puede producir en el otro y la cometa sería algo secundario.

La envidia es más "invisible" que los celos, aparece de repente en el ataque al otro. "De repente se puso así". Los celos "se ven venir".


Sergio Canadé - febrero 2010 - Santa Cruz de Tenerife
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martes, 23 de febrero de 2010

ENVIDIA (TRES)

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. ..¿Qué es un envidioso?
Un ingrato que detesta
la luz que le alumbra y le calienta
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Victor Hugo

domingo, 21 de febrero de 2010

ENVIDIA (DOS)

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.....La envidia es una emoción. Una emoción desagradable. Sentir envidia es sentirse mal. Pero no solo es sentirse mal, sino que también es hacer, un hacer envidioso; conductas emparentadas con la agresión, la destructividad. La religión la ha considerado un pecado - ¡Como si dependiese de una voluntad moral!- La envidia obedece a mecanismos no tan conscientes, como los "morales", sino que se emparenta con el monto de agresión que por diversas razones lleva una persona consigo misma.

Generalmente surge cuando fuera de nosotros percibimos (y no solo con la vista) que alguien tiene logros, éxitos, que uno quisiera para sí mismo. El otro, en este caso, con su éxito, viene a poner en evidencia ante uno mismo las propias carencias, algo así como que nos hace tomar conciencia de lo que no tenemos. Pero la cosa no termina ahí, por lógica esto nos llevaría a deprimirnos ante la percepción de nuestras carencias y de nuestros sentimientos envidiosos terminaríamos sintiendo tristeza. Pues no, en la envidia hacemos algo para no habérnoslas con nosotros mismos, y este hacer supuestamente nos libra del "malestar". Con tal de no sentirla se ataca aquello que la produce, es lo que se llama "ataques envidiosos". Hablar mal de alguien, hacerle daño, y si la envidia es muy psicótica tratar de destruirlo. Con estas defensas envidiosas no nos llega a la consciencia que el verdadero problema está en el interior. Es como si no existiera el mundo interno. "Si desaparece "afuera" no me produce envidia"

Hay un refrán español que dice: "Con tal de dejarlo ciego, es capaz de quedarse tuerto", a tal extremo se puede llegar. Lo más enfermo de la envidia no es sentirla, sino lo que se puede llegar a hacer intentando sacársela de encima: destruir y atacar. Es muy común, verbalmente hablar "pestes" de otro. Horribles los delirios sistematizados envidiosos.

Envidia extrema: Ya no es solo atacar a otro, sino también a nuestros propios procesos mentales que nos puedan llevar a darnos cuenta de la verdad. Enloquecer para no enterarse de la propia debilidad. Enloquecer en el sentido literal de la palabra. Tratar de destruir lo que nos sostiene con tal de no aceptar determinadas e inevitables dependencias.


Sergio Canadé - Santa Cruz de Tenerife - febrero 2010

imagen: ilustración de Carlos Schwabe para Las flores del mal de Baudelaire - 1900
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viernes, 12 de febrero de 2010

ENVIDIA (UNO)

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.........."La envidia entra por los ojos......

,,,,,,,y sale por la boca",,,,,


Jaime Rojas-Bermúdez



imagen: David Stroupakis- las cosas malas-óleo 2007 (ampliar)

martes, 27 de mayo de 2008

CONTROL, TRIUNFO Y DESPRECIO

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Controlar al otro es una manera de negar la dependencia, ya que si está controlado no se puede alejar, no me puede dejar.Una persona controlada es de "esa manera" una persona con la que se puede contar.

Sentir triunfo no es sentir dolor o culpa. Es un sentimiento que tiene dos aspectos: primero se ataca , luego se triunfa al derrotar(supuesto placer). En esto último hay una intervención de la envidia que evolutivamente es anterior al descubrimiento del mundo interno.

Si desprecio no siento valoración por el otro, y esto me libra de tener sentimientos de pérdida y culpa. Si se trata de un objeto despreciable se lo puede seguir atacando. También aquí asoma la envidia.



sobre ideas de Melanie Klein
ilustración: Heather Nevay "the boudoir"detalle2005 óleo sobre tabla.