Mostrando entradas con la etiqueta deseo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deseo. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de septiembre de 2011

GILLES DELEUZE: EL DESEO



                                    Sergio Canadè: Deleuze en la ventana roja  - 2011


¿Qué era exactamente el deseo –considerando la cuestión con la mayor sencillez– en tiempos del Antiedipo?

Bueno, en todo caso no era lo que se pensaba. De ello estoy seguro, no era lo que se pensaba, incluso en ese momento –quiero decir, incluso entre la gente más encantadora. Aquello fue de una gran ambigüedad, fue un gran malentendido, un pequeño malentendido, vaya, un ligero malentendido. Creo que queríamos decir algo verdaderamente sencillo; teníamos una gran ambición, a saber: hasta aquel libro, cuando uno hacía un libro era porque pretendía decir algo nuevo.

Bueno, pretendíamos que, de una manera u otra, la gente hasta entonces no había comprendido bien lo que era el deseo, es decir, llevábamos a cabo nuestro tarea de filósofos: pretendíamos proponer un nuevo concepto de deseo.

Pero, con los conceptos, la gente no tiene por qué creer, si no hace filosofía, que un concepto es muy abstracto, sino que, por el contrario, remite a cosas sumamente sencillas, sumamente concretas, como veremos. No hay concepto filosófico que no remita a determinaciones no filosóficas, es decir, es muy sencillo, muy concreto.

En fin, queríamos decir lo más sencillo del mundo: «Hasta ahora habéis hablado abstractamente del deseo porque extraéis un objeto que se supone que es el objeto de vuestro deseo». De ahí que se pueda decir: «Deseo a una mujer; deseo irme a..., hacer tal viaje; deseo esto o aquello».

Mientras que nosotros, decíamos algo verdaderamente sencillo, sencillo, sencillo: «No deseáis nunca a alguien o algo, deseáis siempre a un conjunto».

No resulta complicado. Y nuestra pregunta era: «¿Cuál es la naturaleza de las relaciones entre los elementos para que haya deseo, para que se tornen deseables?».

Es decir, yo no deseo a una mujer –me da vergüenza decir cosas así–, lo ha dicho Proust, y en Proust es muy hermoso: no deseo a una mujer, deseo a su vez un paisaje que está envuelto en esa mujer, un paisaje que puedo no conocer, y que presiento, de tal suerte que, si no despliego el paisaje que ella envuelve no estaré contento, es decir, mi deseo fracasará, mi deseo quedará insatisfecho.


Deleuze y Fanny (su pareja) fotografiados por Félix Guattari, el 20 de Julio de 1969 en Sologne.

Y aquí tomo un conjunto de dos términos: «mujer – paisaje», pero se trata de algo completamente distinto.

Cuando una mujer dice: «Deseo... un vestido; mira, deseo eso, tal vestido o tal blusa», es evidente que no sea ese vestido o esa blusa en abstracto, sino que la desea en todo un contexto, que es un contexto de su propia vida, que ella va a organizar el deseo en relación, no sólo con un paisaje, sino con gente que son sus amigos, o con gente que no son sus amigos, con su profesión, etc.

Yo no deseo nunca algo y nada más; asimismo, tampoco deseo un conjunto, sino que deseo en un conjunto.

Y al respecto podríamos volver –de hecho es lo mismo– a lo que decíamos hace un momento sobre el alcohol, sobre la bebida.

Pero beber nunca quiso decir: «Yo deseo beber y ya está».

Quiere decir: «Yo deseo beber solo mientras trabajo, o bien sólo mientras me echo un descanso, o bien ir en busca de los amigotes para beber, ir a tal pequeño café».

Dicho de otra manera, no hay deseo que no fluya, insisto, que no fluya en un agenciamiento. De tal suerte que, para mí, el deseo siempre ha sido... –si busco el término abstracto que corresponde al deseo, diría que es: constructivismo. Desear es construir un agenciamiento, construir un conjunto, el conjunto de una falda, de un rayo de sol...

Gilles Deleuze -
fragmento de la entrevista con Claire Parnet para "El abecedario"


.

sábado, 14 de junio de 2008

HISTERIA

.
.





En las conductas histéricas la relación con los otros es aparentamente fácil y fluida, y presenta siempre, en mayor o en menor grado, un carácter de seducción. Pero la relación con el otro nunca es satisfactoria, porque es vivida como productora de depresión, ya que es un objeto perdido de "antemano", el otro nunca es lo bastante generoso, lo bastante bueno o disponible. Además la semejanza, que él encuentra con el progenitor del otro sexo de manera inconsciente, hace que se sienta culpable de su deseo, esto lo lleva a seducir (sin darse cuenta) para rechazar ; produciendo en el otro afectos de frustración y conductas agresivas.

ilustración: fotograma de Out of the Past. fotógrafo: Nicholas Musuraez 1947

sábado, 17 de mayo de 2008

DECIR Y HACER








"Es más fácil decir que hacer, porque es fácil decir que hay que vivir encontrando a las personas, las cosas, las ciudades, los libros que a uno le convienen, que los encuentros convenientes harán crecer la potencia de vida y por tanto la alegría"..... "Lo difícil es saber cuales son esas cosas que me convienen y cómo encontrarlas".... "Delirar es, en cierto modo, desear"...
..."Lo difícil no es conseguir lo que se desea, lo difícil es desear"....


Gilles Deleuze en "El deseo según Gilles Deleuze" Maite Larrauri

SUJETO Y DESEO

.







..."No se puede considerar como sujeto del deseo a alguien que quiere lo que tiene o que busca simplemente conservar lo que posee; la voluntad conservadora no compromete fácilmente una acción si le falta la fuerza dinámica y conquistadora del deseo. El héroe conservador puede ser un oponente, pero no un sujeto"...

...."La determinación del sujeto sólo puede hacerse en relación con la acción y en correlación con el objeto"......."es sujeto de un texto aquello o aquél en torno a cuyo deseo se organiza la acción"...



Anne Ubersfeld: Lire le Théâtre 1989
en la fotografía entre Anny Winchank y Bruno Clerc