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martes, 28 de mayo de 2013

WINNICOTT Y LA FUNCIÓN MATERNA

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    ©Yale University Art Gallery - Pablo Picasso - Madre e hijo, primeros pasos - 1943
imagen restaurada digitalmente por Sergio Canadè para Sitios en el Corazón
 
 
 
Las funciones maternas ocupan un lugar principal en el pensamiento de Winnicott. Son funciones estructurantes del psiquismo , de la subjetividad de los niños.
 
Winnicott asigna a la madre tres funciones maternas esenciales:
 
el sostén (holding),
 
el manejo o manipulación (handling)
 
y la presentación objetal (objet-presenting).
 
Las funciones maternas favorecen la representación de un ambiente facilitador (suficientemente bueno) y establecen un  estado básico de confianza que determina un adecuado desarrollo emocional del bebé.
 
Mediante estas funciones la madre provee al bebé de la suficiente confianza, seguridad, tranquilidad y estabilidad para sus logros madurativos.
La constancia en el cuidado materno permite la continuidad existencial del bebé y su ingreso en el mundo de forma gradual y bien temperado.
 
 
 
 

viernes, 18 de enero de 2013

WINNICOTT Y EL SOSTÉN HUMANO

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                                                                                              Raphael Sanzio - La Virgen de la silla
 
 
Sostén (holding)
 
El sostén humano (human holding) es el prototipo de todo el cuidado materno, esencial para el desarrollo emocional temprano y la continuidad existencial del bebé.
 
La función materna de sostén o sostenimiento es un factor básico del cuidado infantil que corresponde al hecho de sostener (física y emocionalmente) de manera apropiada al yo inmaduro del bebé. Alude tanto al hecho físico de coger en sus brazos al bebé como a la forma de mirarlo.
 
El sostén materno trata de prolongar sin solución de continuidad el devenir de la vida intrauterina y la extrauterina del bebé. Esta función ambiental abarca la totalidad de los cuidados en la etapa de la dependencia absoluta y posibilita la integración psicosomática del bebé, el logro del self unitario. 
 
 Javier Lacruz Navas
 
 
 

                                                                                                             Fritz Lang: Metrópolis
 
"EL REPLICANTE"
 
Lo que sigue son las recomendaciones, las pautas de crianza del creador del conductismo: John Broadus Watson. Sin duda se trata de un punto de vista diferente al de Winnicott:
 
Las madres cuando besan a sus hijos, los levantan y los mecen, los acarician y juegan con ellos sobre sus rodillas, no saben que están construyendo poco a poco un ser humano absolutamente incapaz de enfrentarse con el mundo en el que habrá de vivir más tarde.
Hay una manera sensata de tratar a los niños. Tratándolos como si fueran jóvenes adultos...No los estrechéis en vuestros brazos, ni los beséis, no dejéis que se sienten en vuestra falda. Si no tenéis más remedio, besadlos una vez en la frente cuando os den las buenas noches...¿Es que las madres no pueden aprender, en todas sus relaciones con el hijo, a sustituir por una palabra amable, por una sonrisa, los besos y los abrazos, los arrumacos y los mimos?
 
Generaciones de norteamericanos se educaron bajo esas concepciones.
Este "sabelotodo" también dijo:
 
“Dadme una docena de niños sanos, bien formados, para que los eduque, y yo me comprometo a elegir uno de ellos al azar y adiestrarlo para que se convierta en un especialista de cualquier tipo que yo pueda escoger -médico, abogado, artista, hombre de negocios e incluso mendigo o ladrón- prescindiendo de su talento, inclinaciones, tendencias, aptitudes, vocaciones y raza de sus antepasados”
 
Parece que para Watson el "falso yo" (Winnicott) es lo mejor que tiene el ser humano, lo único de valor.
Arrogancia y estupidez...diría Bion.  
 
 

Ridley Scott - Blade Runner - ojo de un replicante
                                                          
 

lunes, 12 de noviembre de 2012

WINNICOTT, EL SUEÑO, EL JUGAR


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                                                                                                        ©Zdzislaw Beksinski
 
 
Sueños 
 
El análisis de los sueños es importante en la clínica de Winnicott. El sueño, como el juego, se ubica en el espacio transicional; en su caso entre la vigilia y el dormir. 
 
Jugar implica poner en juego las fantasías y los sueños. En la clínica, la emergencia de sueños supone que el paciente ha alcanzado un grado suficiente de confianza y seguridad como para ponerse a jugar.
 
El sueño es una suerte de objeto transicional con el que se gestiona el descanso y el retorno a la actividad. El ciclo de vigilia-dormir implica el proceso de integración/no integración inherente a la naturaleza humana. Y cuya tensión soportan los sueños.
  
 
 ©Javier Lacruz Navas
 
 
 
                                                   ©Erdal Inci                                    
 
 

martes, 16 de octubre de 2012

WINNICOTT, DERRUMBE, FRACTURA, CAÍDA


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 ©David Dalla Venezia - diseño para la portada de un libro - 2006
 
 
Derrumbe
 
Forma de nombrar Winnicott al colapso mental o brote psicótico.
 
El derrumbe obedece a una falla de las defensas en la etapa de la dependencia absoluta, que origina una pérdida de la integración yoica e implica el colapso del self unitario.
 
Diferencia entre el derrumbe y el miedo al derrumbe (o miedo a la locura).
 
El derrumbe es propio de los cuadros psicóticos, donde predomina la escisión y la desintegración del yo
 
 
Por miedo al derrumbe (que responde a la doble imagen de fractura y de caída), Winnicott entiende el miedo a la agonía original que determina una amenaza de aniquilamiento y la subsiguiente organización defensiva del paciente como cuadro clínico.
 
Obedece a una falla ambiental o trauma acontecido en la etapa de la dependencia absoluta. Esta experiencia emocional no es accesible al recuerdo ni a la palabra, pero puede repetirse en la transferencia.
 
Representa el temor a que suceda en el futuro lo que ya tuvo lugar en el pasado. El miedo al derrumbe es el miedo a un derrumbe ya experimentado, cuando el yo todavía es inmaduro como para poder elaborar el trauma.
 
Una experiencia de locura "que ya tuvo lugar" pero que no fue experimentada porque en ese momento "no había bebé", no había un psiquismo capaz de integrar esta experiencia. El miedo al derrumbe tiene sus equivalentes en el miedo a la locura, el miedo al vacío y el miedo a la muerte.
 
 
Javier Lacruz Navas
 
 
                                    ©David Dalla Venezia - óleo sobre lienzo - 2000
 
 
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jueves, 27 de septiembre de 2012

WINNICOTT Y EL JUGAR

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                                                                            (c)Norman Rockwell

                                                                           
 
 
La idea del juego (en puridad: del jugar) es central en el pensamiento de Donald Winnicott.
 
El jugar es una actividad inherente al desarrollo humano que se establece en los primeros intercambios entre la madre y su hijo. La madre suficientemente buena con su presencia y su participación deja al bebé que experimente y descubra el mundo, que despliegue su gesto espontáneo.
 
El jugar es un logro en el desarrollo emocional del individuo: "El juego no es simplemente placer, es algo esencial para su bienestar", dice Winnicott.
 
La experiencia de jugar produce un creciente grado de madurez, es decir, de riqueza psíquica. En el juego se despliega una actividad creativa que es expresión del verdadero self. Y considera que el juego es en sí terapéutico. En consecuencia, el juego principal es el juego de la vida, el estar vivo.
 
Para Winnicott, el juego es
un fenómeno universal,
una forma básica de vida,
un modelo de comunicación
y una actividad terapéutica.
 
 
Javier Lacruz Navas
 
                                                             (c)Norman Rockwell - Shadow Artist - 1920
 
  (c)Norman Rockwell
 
                                                                

martes, 11 de septiembre de 2012

WINNICOTT, LA GUERRA, LA ESPERANZA


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La guerra preside dos periodos decisivos de la vida de Donald Winnicott. Durante la Primera Guerra Mundial cuenta entre 18 y 23 años, y en la Segunda Guerra Mundial, entre 43 y 49 años.

La situación bélica, la pérdida de varios amigos, la destrucción de su ciudad natal tras repetidos bombardeos entre 1941 y 1942, entre otros acontecimientos dolorosos, no doblegan su espíritu juguetón ni envuelven su teoría en un bucle melancólico.

Aunque no deja de ser paradójico –y la paradoja es una estructura basal inherente a su vida y a su obra– Winnicott es todo lo contrario a un pensador de la desesperanza (a la manera, por ejemplo, de la trinidad áulica del siglo XX: Nietzsche, Marx y Freud), el pensamiento winnicottiano es vitalista: se ofrece a la confianza mutua, a la esperanza, a jugar: a estar y sentirse vivo.





                                                                                                                       Gif de Live Journal
 
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viernes, 13 de julio de 2012

WINNICOTT, NICHOLSON Y EL HUMOR

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Jack Nicholson en el film Alguien voló sobre el nido del cuco



El sentido del humor, en Winnicott, está vinculado a su gusto por la paradoja, base de la capacidad de jugar y, por extensión, del área de la experiencia cultural. 

El sentido del humor se inscribe en el espacio transicional, a modo de "espacio de maniobra". Y para ello precisa de un estado de confianza. El humor es un indicador de la capacidad de jugar. Informa de la espontaneidad frente a la rigidez de las defensas. 

El humor implica tener un adecuado balance de integración/no integración, poseer un suficiente grado de libertad personal como sustrato de buena salud.



                                                                                 ©Alastair Thain - Jack Nicholson -1993


Para Winnicott, un criterio de salud es la riqueza psíquica. Un concepto no definido por el propio autor y apenas explicitado en su obra, que cabe entenderlo como la capacidad psíquica para soportar paradojas.

Una capacidad que parte del cuidado materno, que precisa de la madurez (evolutiva, no cronológica) del bebé, que permite sostener el movimiento subjetivo entre los estados de integración y de no-integración, y que impulsa su creatividad en un espacio potencial, de intercambio o de juego, que lo hace estar vivo y sentirse real y habilita su gesto espontáneo.

La riqueza psíquica se fundamenta en que:  "la vida merece la pena ser vivida".




Textos de  DONALD WINNICOTT: VOCABULARIO ESENCIAL
 de  Javier Lacruz Navas


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jueves, 28 de junio de 2012

WINNICOTT Y ALUCINACIÓN


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                                                                                              ©Maggie Taylor


A diferencia de la tradición de la literatura psiquiátrica, que considera a la alucinación bajo el postulado de Esquirol (atribuido por Henri Ey a Ball) como una "percepción sin objeto", Winnicott apunta que:

 "las alucinaciones son fenómenos oníricos que se han introducido en la vida de vigilia".

Según Winnicott, desde la perspectiva del bebé, este crea el objeto: lo alucina. Para que la relación con un objeto sea significativa, el bebé impregna de subjetividad al objeto, lo hace propio, así para su a-percepción del objeto éste es real, está vivo.

Javier Lacruz Navas



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lunes, 18 de junio de 2012

WINNICOTT: ACCIÓN DE LA GRAVEDAD


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                                                                 Chuck Jones - Rabbit Rampage - 1955


Fenómeno que acontece durante la vida extrauterina del neonato cuando el amor y el cuidado materno (mothering) lo sostienen de un modo seguro y confiable.

En relación con el nacimiento, Winnicott diferencia entre la era pregravitatoria, que corresponde el estado de ingravidez de la vida intrauterina, y la gravitatoria, la toma de contacto del bebé con su cuerpo. Un intervalo donde se asientan las bases de un adecuado desarrollo emocional del bebé, de su continuidad existencial, en función de si es sostenido o dejado caer.

La acción de la gravedad se inscribe dentro de la preocupación maternal primaria, un estado de sensibilidad especial de la madre en el que se concentra durante la gestación y los primeros meses de vida del bebé, y que tiene continuidad con el manejo y cuidado materno de bañarlo, limpiarlo, acunarlo, etcétera.

Javier Lacruz Navas

lunes, 11 de junio de 2012

WINNICOTT Y LA SALUD MENTAL

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                                                                                                         ©Rory Kurtz
                                                                                                                   


La teoría de la locura en Winnicott es amplia y abarcativa y no se circunscribe únicamente a la oposición entre locura y cordura sino que atiende el vínculo entre locura y salud.

En su modelo paradójico, locura y (excesiva) cordura pueden ser sinónimos, así como (cierto grado de) locura puede ser una forma de salud.

De esta dialéctica surge el dictum winnicottiano:

 "Lo cierto es que la mera cordura equivale a la pobreza".


Javier Lacruz Navas

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sábado, 9 de junio de 2012

WINNICOTT, LA VIDA Y LA NO VIDA


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                                                                                                    ©Eric Drooker


En el pensamiento de Winnicott a la vida se opone la no vida. No la muerte.

La vida y la muerte son partes constitutivas de un proceso vital. La vida, en el sentido winnicottiano de estar vivo o sentirse real, implica tener capacidad de jugar y estar dispuesto a descubrir el mundo.

En cambio, la no vida corresponde al tedio vital, al aburrimiento, a la futilidad.

Vida y muerte son procesos físicos, mientras la vida y la no vida están en relación con el hecho de vivir, con la capacidad de vivir la vida.

Javier Lacruz Navas




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sábado, 2 de junio de 2012

WINNICOT Y EL ESPACIO TRANSICIONAL


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                                                                                      ©Eirian Chapman



La zona intermedia o zona intermedia de experiencia (intermediate area of experiencie) es la constituida por los objetos transicionales y los fenómenos transicionales. Se trata de un espacio potencial que no corresponde plenamente a la realidad interior ni la realidad exterior o realidad compartida, pero que participa de ambas: el espacio transicional. Un espacio siempre móvil, que rige la paradoja. Una zona de ilusión donde el bebé tramita lo subjetivo y lo objetivo. Una tercera zona que es el lugar donde vivimos el jugar y la experiencia cultural.

Otrosí: zona intermedia de experiencia, zona de ilusión, tercera zona, espacio intermedio, espacio potencial o espacio transicional son diversas formas de nombrar la nueva tópica winnicottiana.

                                                               Javier Lacruz Navas

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