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viernes, 20 de mayo de 2011

DE REPENTE EN LA ÚLTIMA PRIMAVERA





De repente, el mundo ha descubierto que Gaddafi es un tirano sin escrúpulos.
De repente, los fariseos se rasgan las vestiduras se lanzan a la guerra invocando sin pudor la democracia y la dignidad humana.
De repente, se hace el olvido.

Así, por ejemplo, Francia se olvida de los muchos contratos millonarios firmados con Gaddafi en los últimos años.

Inglaterra se olvida de que fue ella quien adiestró a los cuerpos de élite del dictador y de que, hace apenas semanas, David Cameron recorría Oriente Medio acompañado de los directivos de BAE, Rolls Royce y Thales promoviendo la venta de armamento.


Italia esconde las fotos de Berlusconi besándole la mano al coronel en un gesto de gratitud por el olvido de su pasado colonial, por la compra de aviones y helicópteros y por las suculentas inversiones en millones de petrodólares.

 Estados Unidos olvida el armamento pesado que ha vendido a Gaddafi durante las últimas décadas, incluidos los ocho aviones C-130 que la compañía Lockheed Martin cobró hace cuarenta años y no ha entregado aún al dictador.


Israel olvida que su compañía CST Global acaba de hacer un negocio redondo armando a los 50.000 mercenarios africanos enviados en ayuda de Gaddafi.

España olvida la amistad y el apoyo moral del presidente Aznar a Muammer, sus monterías juntos en Al Andalus, el té del dictador con Zapatero en las jaimas del desierto, la visita oficial del Rey al coronel para apoyar los negocios de las empresas españolas en Libia o las armas vendidas a Libia hace apenas tres años por valor de 1.500 millones de euros.


Y Grecia olvida que, hace menos de un año, Papandreou, desempolvando la vieja amistad de su padre con el coronel Gaddafi, acudía a Libia para mendigar inversiones de doscientos mil millones de euros que ayuden a salir de esta “crisis” y a pagar la vergonzosa deuda contraída con los prestamistas de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional.

De repente, toda Europa parece olvidar que en los últimos años sus fábricas de armas han ingresado cientos de millones de euros por la venta del armamento ligero con que ahora Gaddafi masacra a su pueblo.


Ahora, si te he visto no me acuerdo. Hasta las estrellas del pop que por un millon de dólares actuaban en las fiestas privadas de la familia del dictador (Beyonce, Usher, Mariah Carey, Nelly Furtado...) quieren ahora que se las trague la tierra.

Es triste, pero Gaddafi tiene hoy muchos motivos para sentirse traicionado. De repente, se ha vuelto malo y los buenos le han declarado la guerra. Una guerra que servirá, sin duda, para que los de siempre pesquen en río revuelto, para que el petróleo cambie de manos, para acomodar nuevamente el poder a ciertos intereses, para que las armas sigan siendo tan caras y tan imprescindibles, y para que mueran los que no saben nada. Si nada cambia de verdad, si el fondo del sistema sigue igual de corrupto, toda invocación a la democracia y al humanitarismo es una hipocresía y una farsa


Pedro Olalla - Atenas - en el blog  La Pasión Griega - 21 de marzo de 2011

                                                    Geneviève Chauvel - Gadafi joven- agosto 1973
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martes, 1 de marzo de 2011

GADAFI ¿ESTÁ LOCO?







¿Está loco?

En EL PAIS he encontrado esto:

"Asociamos siempre el comportamiento de los dictadores a una enfermedad psiquiátrica cuando no estamos ante una persona que sufra ningún trastorno mental",

dice el Doctor Jerónimo Saiz, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.

"Gadafi sabe bien lo que hace y distingue perfectamente entre el bien y el mal", asegura

"Estamos ante la típica personalidad y perfil psicológico de un dictador: hipertrofia en el uso del yo, un narcisismo extremo, es egocéntrico, megalómano, tiene una baja tolerancia a la crítica y una ausencia total de autocrítica", enumera Saiz. "Los dictadores están convencidos de que son personas singulares, que se creen que tiene un peso histórico y que su juicio es inmejorable, aunque caiga en la arbitrariedad", recalca.


"Gadafi no está loco. Gadafi es un fanático", analiza la Doctora Lola Morón, del departamento de psiquiatría del Hospital Clínico de Madrid. "Como casi todos los dictadores, recurren al fanatismo, que a la gente cuesta distinguir de la locura", señala Morón. "El fanático defiende sus ideas con absoluta dedicación, adhesión exagerada, incluso recurren al enfrentamiento violento para su defensa", describe.
En cuanto a su personalidad, "los fanáticos suelen ser rígidos, maniqueos, intolerantes, intransigentes, obcecados, dogmáticos, dicotómicos", dice Morón. "patriota o traidor, en el caso de Gadafi".

Hasta aquí el texto extraído de El Pais


                                                                                                                                                                       Gadafi joven

Según ésto un fanático no es un loco, claro...como cometen tantos desastres hay que juzgarlos y castigarlos.
 Nunca se habla de la responsabilidad de los cómplices.
Sin cómplices estaría sometido a la licencia psiquiátrica y encerrado en un hospital.
A todos estos ogros los han arropado y contenido para satisfacer intereses económicos.
Un fanático, él solo no llega a ninguna parte si no siente sus espaldas protegidas... así... no se les nota la locura.
Cuando se los deja solos ya ven lo que les pasa.
Que se les nota.
Y según ésto que he copiado de El Pais, el post mío anterior titulado Psicosis Perversa es un atentado contra la licencia psiquiátrica. Hay que decir que todas esas cosas que padecen no es enfermedad mental y esto nos evita juzgar más allá del fanático que lo hace todo..¿ el solito?  Si no habría que comenzar a pensar que los cómplices también están mal de la cabeza y del corazón.
Tarde o temprano habrá que reconocer que esta cultura está dañada, que la sociedad está enferma.

Sergio Canadé - Tenerife - febrero 2011

nota: he remarcado con rojo una doble negación y ya sabemos de sobra que menos por menos es igual a más. Desde que estudiamos álgebra básica. Entonces queda así:  "cuando estamos ante una persona que sufre un trastorno mental".
Lo que seguramente ha querido decir el Dr. Jerónimo Saiz es lo siguiente:  No estamos ante una persona que sufra algún trastorno mental. También a él le pasa que un lapsus es un acto acertado del inconsciente.

fotografía principal Gadafi en 2009 - foto de Getty/Imagen

Gadafi, sus clientes y foto de joven
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