martes, 27 de mayo de 2014

BATAILLE Y EL ABISMO



ojo de Georges Bataille


“Los seres que se reproducen son distintos unos de otros, y los seres reproducidos son tan distintos entre sí como de aquellos de los que proceden. Cada ser es distinto de todos los demás. Su nacimiento, su muerte y los acontecimientos de su vida pueden tener para los demás algún interés, pero sólo él está interesado directamente en todo eso. Sólo él nace. Sólo él muere. Entre un ser y otro ser hay un abismo, hay una discontinuidad.

Este abismo se sitúa, por ejemplo, entre ustedes que me escuchan y yo que les hablo. Intentamos comunicarnos, pero entre nosotros ninguna comunicación podrá suprimir una diferencia primera. Si ustedes se mueren, no seré yo quien muera. Somos, ustedes y yo, seres discontinuos.

Pero no puedo evocar este abismo que nos separa sin experimentar de inmediato el sentimiento de haber dicho una mentira. Ese abismo es profundo; no veo qué medio existiría para suprimirlo. Lo único que podemos hacer es sentir en común el vértigo del abismo. Puede fascinarnos. Ese abismo es, en cierto sentido, la muerte, y la muerte es vertiginosa, es fascinante.”



Georges Bataille 
El erotismo


©Sitios en el Corazón - Georges Bataille

lunes, 26 de mayo de 2014

ES INFINITA ESTA RIQUEZA ABANDONADA



©GIF Movie - microcosmos


Es infinita esta riqueza abandonada

Esta mano no es la mano ni la piel de tu alegría
al fondo de las calles encuentras siempre otro
cielo
Tras el cielo hay siempre otra hierba playas
distintas
nunca terminará es infinita esta riqueza
abandonada
nunca supongas que la espuma del alba se
ha extinguido
después del rostro hay otro rostro
tras la marcha de tu amante hay otra marcha
tras el canto un nuevo roce se prolonga
y las madrugadas esconden abecedarios inauditos
islas remotas
siempre será así
algunas veces tu sueño cree haberlo dicho todo
pero otro sueño se levanta y no es el mismo
entonces tu vuelves las manos al corazón de
todos de cualquiera
no eres el mismo no son los mismos
otros saben la palabra tú la ignoras
otros saben olvidar los hechos innecesarios
y levantan su pulgar han olvidado
tú has de volver no importa tu fracaso
nunca terminará es infinita esta riqueza
abandonada
y cada gesto cada forma de amor o de reproche
entre las últimas risas el dolor y los comienzos
encontrará el agrio viento y las estrellas
vencidas
una máscara de abedul presagia la visión
has querido ver
en el fondo del día lo has conseguido algunas
veces
el río llega a los dioses
sube murmullos lejanos a la claridad del sol
amenazas
resplandor en frío
no esperas nada
sino la ruta del sol y de la pena
nunca terminará es infinita esta riqueza
abandonada


Edgar Bayley



Edgar Bayley


viernes, 23 de mayo de 2014

ESTE DOMINGO VOTA




©EQUO/MIGUEL CID - Florent Marcellesi

El candidato de EQUO

Florent Marcellesi (1979, Angers) es un político y activista ecologista francés asentado en España. Fue coportavoz de la Coordinadora Verde de 2009 a 2011 y miembro de la Comisión Promotora y la Comisión Gestora de EQUO de 2011 a 2012.
Es ingeniero de caminos, canales y puertos por la Universidad de Lyón; es urbanista por el Instituto de Ciencias Políticas de París; y tiene una especialización en cooperación internacional por la Universidad del País Vasco.
Es el candidato de EQUO para las Elecciones Europeas de 2014, en coalición con Compromís en la candidatura llamada Primavera Europea.

Wikipedia

Entrevista a Florent Marcellesi
por Vanesa Rodríguez para El Huffington Post


Florent Marcellesi entrevistado por Pepa Bueno en la Cadena Ser

Vota EQUO Primavera Europea en Tenerife



Daniel Cohn-Bendit el 5 de mayo de 2010


jueves, 22 de mayo de 2014

COMPRAR CASAS


©Michael Montfort - Bukowski - Santa Anita, California

Podía ver el camino que se abría frente a mí. Yo era pobre e iba a continuar siéndolo. Pero tampoco deseaba especialmente tener dinero. No sabía qué es lo que quería. Sí, lo sabía. Deseaba algún lugar donde esconderme, algún sitio donde no tuviera que hacer nada. El pensamiento de llegar a ser alguien no sólo no me atraía sino que me enfermaba. Pensar en ser un abogado, concejal, ingeniero, cualquier cosa por el estilo, me parecía imposible. O casarme, tener hijos, enjaularme en la estrucutra familiar. Ir a algún sitio para trabajar todos los días y después volver. Era imposible. Hacer cosas normales como ir a comidas campestres, fiestas de Navidad, el 4 de Julio, el Día del Trabajo, el Día de la Madre… ¿acaso los hombres nacían para soportar esas cosas y luego morir? Prefería ser un lavaplatos, volver a mi pequeña habitación y emborracharme hasta dormirme.

Mi padre tenía un plan maestro. Me dijo:
- Hijo mío, cada hombre debería de comprar una casa en su vida. Cuando muera, su hijo heredaría esa casa. Más adelante ese hijo compra su propia casa y luego muere. Entonces su hijo hereda dos casas. Ese otro hijo pronto adquiere la suya propia y entonces ya tiene tres casas…
La estructura familiar. O cómo vencer a la adversidad a través de la familia. Él creía en eso. Coge la familia, mézclala con Dios y la Nación, añade diez horas de trabajo diario, y tienes todo lo que necesitas.
Observé a mi padre, sus manos, su rostro, sus cejas, y supe que ese hombre no tenía nada que ver conmigo. Era un extraño. Mi madre no existía. Yo era un maldito. Mirando a mi padre no vi nada más que una insipidez indecente. Peor aún, él tenía mayor miedo a fracasar que el resto de la gente. Siglos de sangre campesina y de educación campesina. Las características sanguíneas de los Chinaski se habían debilitado por unos cuantos siervos de la gleba que empeñaron sus vidas en pequeños logros fraccionarios e ilusorios. No hubo ningún hombre en el arbol genealógico que dijera: “¡No quiero una casa, quiero mil casas y las quiero ahora mismo!”


Mi padre me había enviado a ese instituto para ricos deseando que se me pegara el aire de los dirigentes mientras observaba a los muchachos ricachones haciendo chirriar sus cupés color crema y acompañando a chicas de trajes brillantes. Sin embargo, aprendí que los pobres normalmente permanecen en la pobreza. Que los jóvenes ricos husmean el hedor de los pobres y aprenden a encontrarlo divertido. Tienen que reírse, porque de lo contrario sería demasiado aterrador. Han aprendido eso a lo largo de los siglos. Nunca perdonaré a las chicas por meterse en esos cupés color crema con los rientes muchachos. No podían evitarlo, por supuesto, pero siempre pensabas que tal vez… Pero no. No había tal vez. El bienestar económico significaba victoria, y la victoria era la única realidad.
¿Qué mujer elige vivir con un lavaplatos?
Estábamos todos metidos en lo mismo. Todos apilados en un inmenso retrete lleno de mierda. No había escapatoria, íbamos a desaparecer con una cascada de agua cuando tiraran de la cadena.


Charles Bukowski


miércoles, 21 de mayo de 2014

ELLOS Y ELLAS



©Alex John Beck - Jay McInerney

Los hombres hablan con las mujeres con el fin de ir a la cama con ellas; las mujeres se acuestan con los hombres para hablar con ellos.

 Jay McInerney


martes, 20 de mayo de 2014

UN MISTERIO



©William Laxton - Anouk Aimee - para la revista Madame Figaro


La esencia de la Gracia


Existen muchos artificios que nos alejarían de la fascinación de trascender nuestro apego ciego a la vida; pero sólo la gracia produce un desapego que no rompe el vínculo con las fuerzas irracionales de existencia, pues ella es un salto inútil, un ímpetu desinteresado en el que el encanto ingenuo y el ritmo confuso de la vida conservan su lozanía. Toda gracia es un vuelo, una voluptuosidad de la elevación. 

Los gestos de la gracia evocan, en su despliegue, la impresión de un vuelo planeado por encima del mundo, ligero e inmaterial. Su espontaneidad posee la delicadeza de un aleteo, la naturalidad de una sonrisa y la pureza de un ensueño primaveral. ¿Acaso la danza no es la expresión más viva de la gracia? El sentimiento de la vida que da la gracia convierte a ésta en una tensión inmaterial, en un flujo de vitalidad pura que no sobrepasa nunca la armonía inmanente a todo ritmo delicado. La gracia actúa siempre como una fantasía de la vida, como un juego gratuito, como una expansión que halla sus límites en el interior de sí misma. De ahí que produzca la ilusión agradable de la libertad, del abandono directo y espontáneo, de un sueño inmaculado desbordante de claridad. La desesperación, por el contrario, expresa un paroxismo de la individualización, una interiorización dolorosa y singular, un aislamiento sobre las cimas. Todos los esatados que resultan de una ruptura y nos conducen a las cumbres de la soledad intensifican la individualización y la llevan a su paroxismo. La gracia, en cambio, conduce a un sentimiento armonioso, a una realización ingenua, que excluye la sensación de aislamiento. Ella crea un estado de ilusión en el que la vida niega y trasciende sus antinomias y su dialéctica diabólica, en el que las contradicciones, lo irreparable y la fatalidad desaparecen temporalmente para ser sustituidos por una especie de existencia sublimada. Sin embargo, por muy rica que sea la gracia en sublimación y pureza aérea, éstas no alcanzarán nunca las grandes purificaciones de las cimas en que se realiza lo sublime. Las experiencias corrientes no conducen jamás la vida a un punto de tensión paroxístico, de vértigo interior, no emancipan de la gravedad ni vencen —ni siquiera temporalmente— la gravitación, símbolo de la muerte. La gracia, por el contrario, representa una victoria sobre la presión de las fuerzas de atracción subterráneas, una evasión de las garras bestiales, de las propensiones demoníacas de la vida y de sus tendencias negativas. La superación de la negatividad es uno de los aspectos esenciales del sentimiento gracioso de la existencia. Que nadie se extrañe en absoluto si la vida aparece entonces más luminosa, envuelta en un resplandor radiante, sobrepasando lo demoníaco y la negatividad hacia una armonía formal, la gracia logra el bienestar más rápidamente de lo que podrían hacerlo los caminos complicados de la fe, en la cual dicho bienestar no se logra más que tras contradicciones y tormentos. ¡Qué diversidad en el mundo! —pensar que existe, al lado de la gracia, un temor constante que nos reo hasta el agotamiento... Quien no ha experimentado el miedo a todo, el terror del mundo, la ansiedad universal, la inquietud suprema, el suplicio de cada instante, no sabrá nunca lo que significan la tensión física, la demencia de la carne y la locura de la muerte. Todo lo profundo surge de la enfermedad; todo lo que no procede de ella no tiene más que un valor estético y formal. Estar enfermo es vivir, quiérase o no, sobre cimas, las cuales, sin embargo, no representan únicamente alturas, sino también abismos y profundidades. Sólo existen cimas abismales, puesto que de ellas puede uno despeñarse en cualquier instante; y son precisamente esas caídas las que permiten alcanzar las cumbres. La gracia, por su parte, representa un estado de satisfacción, por no decir de felicidad: en ella no hay abismos ni grandes sufrimientos. Si las mujeres son más felices que los hombres es porque la gracia y la ingenuidad son en ellas mucho más frecuentes. Ellas también padecen por supuesto enfermedades e insatisfacciones, pero su gracia candorosa les proporciona un equilibrio superficial que no podría desembocar en tensiones peligrosas. La mujer, desde un punto de vista espiritual, no corre ningún peligro, dado que en ella la antinomia de la vida y del espíritu posee una intensidad menor que en el hombre. El sentimiento gracioso de la existencia no conduce en absoluto a revelaciones metafísicas, a la perspectiva de los últimos instantes o a la visión de realidades esenciales, las cuales nos hacen vivir como si hubiésemos dejado de vivir. Las mujeres desconciertan: cuanto más pensamos en ellas, menos las comprendemos. Proceso análogo al que nos reduce al silencio a medida que reflexionamos sobre la esencia última del mundo. Pero mientras que en ese caso permanecemos estupefactos ante una infinitud indescifrable, el vacío de la mujer nos parece un misterio. La misión de la mujer consiste en permitir que el hombre evite la presión torturadora del espíritu; ella puede ser una salvación. No habiendo logrado salvar el mundo, la gracia habrá por lo menos salvado a las mujeres. 



Emil Cioran

En las cimas de la desesperación (1933)
Traducción de Rafael Panizo
Barcelona, Tusquets, 1996 




lunes, 19 de mayo de 2014

Y SE LANZÓ AL AGUA



©Martine Franck - Roland Topor - París


Buena acción

Por Roland Topor.

El anciano señor Scrouge no conseguía dormirse. Le atormentaban toda clase de pensamientos extraños, cosa a la que no estaba acostumbrado. Era como si una bolsa de ideas, guardada intacta durante setenta y cinco años hubiera reventado de repente.
El anciano señor Scrouge daba vueltas en la cama. Al ritmo de sus movimientos, las imágenes surgían ante ojos abiertos. Pasaba revista, una tras otra, a todas las personas con las que se había relacionado a lo largo de su existencia, sin haber conseguido nunca hacerse un solo amigo. Volvía a ver los rostros de las mujeres con las que nunca quiso mantener una relación íntima, por miedo a perder su precioso y pequeño confort. Recordaba al mendigo al que había rehusado un pedazo de pan, al ciego, perdido en el centro de la calzada, al que deliberadamente había fingido no ver. Ahogó un sollozo.
Tuvo de repente tanto frío que se estremeció. Se envolvió en las mantas e introdujo la cabeza en su interior para reconfortarse con su propio calor. Las doce campanadas de la medianoche llegaron a él, amortiguadas por el espeso tejido de lana. Después le pareció oír que alguien gritaba.
Retiró las mantas bruscamente y escuchó con la máxima atención. No se había equivocado. Una voz que se debilitaba rápidamente gritó aún varias veces: «¡Socorro!»
El señor Scrouge vivía en un apartamento situado junto al río. La voz provenía, sin duda, de un desgraciado caído al Sena.

Sin hacer caso al frío que hacía temblar sus resecos miembros, se puso apresuradamente el batín y las zapatillas y se precipitó al exterior. Atravesó la calzada y apoyado en el parapeto escrutó el agua negra. Un hombre, como cogido en una trampa de líquido viscoso, se debatía débilmente.
«Soy viejo—se dijo el señor Scrouge—. ¿Qué puedo esperar ya de la vida? Si salvo a este hombre que se está ahogando, obtendré más satisfacciones que las que puedan darme algunos años de vida miserable.»
Franqueó valientemente el parapeto y se lanzó al agua.
Se fue al fondo, porque tenía un corazón de piedra




©Roland Topor


viernes, 16 de mayo de 2014

NUEVOS CONTORNOS DE LO POSIBLE



©Alessandro Bavari

Ni el individuo ni el grupo pueden evitar un salto existencial al caos. Esto es lo que hacemos cada noche al vagar al mundo de los sueños. La pregunta fundamental es saber qué ganamos con este salto: ¿Un sentimiento de desastre o el descubrimiento de nuevos contornos de lo posible? ¿Quién controla el caos capitalista actual? ¡El mercado de valores, las multinacionales y, en menor grado, los poderes del Estado! ¡En su mayor parte, organizaciones descerebradas! La existencia de un mercado mundial es sin duda indispensable para la estructuración de las relaciones económicas internacionales. Pero no podemos esperar que este mercado milagrosamente regule el intercambio entre seres humanos en este planeta. 


©Sitios en el Corazón

La alegría de vivir, la solidaridad y la compasión hacia otros son sentimientos que están al borde de la extinción y deben ser protegidos, reavivados e impulsados en nuevas direcciones. 

Corresponde a los protagonistas de la liberación social volver a forjar referencias teóricas que iluminen una posible vía de salida a la historia, más llena de pesadillas que nunca, que atravesamos actualmente. Pues no sólo desaparecen las especies, sino también las palabras, las frases, los gestos de la solidaridad humana. Se utilizan todos los medios para aplastar bajo una capa de silencio las luchas de emancipación de las mujeres y de los nuevos proletarios que constituyen los parados, los emarginatti, los inmigrantes... 

Félix Guattari


jueves, 15 de mayo de 2014

MUDOS QUE HABLAN


©SpreDet.no - Henrik Ibsen

El que no dice su verdad, el que no puede decirla, por mucho que hable, es mudo, y por mucho que se agite está muerto. 
Son infinitos los mudos que no hacen más que hablar, hablar, hablar para decir la verdad ajena.


Henrik Ibsen


martes, 13 de mayo de 2014

DARLE ESPACIO



©George Tooker - Lunch - 1964


El infierno de los vivos no es algo que será; si es que existe, es lo que ya está aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. 

Hay dos maneras de no sufrirlo. 

La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta que ya no puede verlo. 

La segunda es peligrosa y exige atención constante y aprehensión: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y darle espacio.


Italo Calvino 
Las ciudades invisibles.