martes, 27 de noviembre de 2012

CHIRICO: MEMORIA, LOCURA Y ARTE

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Giorgio de Chirico - Dos jefes - óleo sobre lienzo
©The Gallery Collection/ Corbis 
 
 
Que la locura es un fenómeno inherente a toda manifestación artística constituye una verdad axiomática.
 
Shopenhauer define como loco al hombre que ha perdido la memoria. Una definición llena de agudeza ya que, en efecto, lo que constituye la lógica de nuestros actos normales y de nuestra vida normal es un continuo rosario de recuerdos de las relaciones entre las cosas y nosotros y viceversa.
 
Pongamos un ejemplo: entro en una habitación, veo a un hombre sentado en una silla, del techo pende una jaula con un canario, en la pared descubro cuadros, en una estantería libros; nada de ello me sorprende, nada me asombra puesto que el collar que enlaza unos recuerdos con otros me explica la lógica de lo que veo; pero admitamos que por un momento y por causas inexplicables e independientes de mi voluntad se rompa el hilo de ese collar, quién sabe cómo vería al hombre sentado, la jaula, los cuadros, la estantería; quién sabe qué estupor, que terror y, tal vez, qué dulzura y qué consuelo encontraría mirando esa escena.
 
 
 
Giorgio de Chirico - La alegría del regreso - 1915 - óleo sobre tela
Colección James W. Alsdorf - Chicago - USA
 
 
Sin embargo la escena no habría cambiado, soy yo quien la vería desde otro ángulo. He aquí el aspecto metafísico de las cosas. Deduciendo podemos concluir que cualquier cosa tiene dos aspectos: uno corriente, el que vemos casi siempre y que ven los hombres en general, y el otro espectral o metafísico que sólo pocos individuos pueden ver en momentos de clarividencia y de abstracción metafísica, así como ciertos cuerpos ocultos por una materia en la que no penetran los rayos del sol, no pueden aparecer si no es bajo la potencia de luces artificialescomo serían, por ejemplo, los rayos X.
 
Pero desde hace algún tiempo soy propenso a creer que las cosas, además de esos aspectos citados, pueden tener también otros (tercero, cuarto, quinto aspecto), todos diferentes al primero pero con un estrecho parentesco con el segundo o metafísico.
Fragmento de: “Sull`arte metafísica”, publicado en Valori Plastici, nº 08 IV-V, abril-mayo, 1919
imágenes retocadas para Sitios en el Corazón
 
 
 
Giorgio de Chirico - Interior metafísico con sol que se extingue -1971 
Colección Particular - Roma
 
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2 comentarios:

mª dolores dijo...

Cuando sentimos de repente que todo lo que nos rodea es diferente a como lo habíamos visto hasta ese momento, nos embarga una tremenda soledad, un miedo y, a la vez, una especie de satisfacción. Después todo vuelve a ser lo mismo de siempre y volvemos a verlo como siempre. Vivimos en un entrar y salir de y hacia espacios nuevos y desconocidos, para volver a nuestro redil. Fruto de estas idas y venidas esta el cuadro al que remito a continuación.
https://picasaweb.google.com/101702865160243045424/Transformaciones#slideshow/5213261973345233666
Loli

Sergio Canadé dijo...

Es una gran cosa conocer el camino de ida y el camino de vuelta.
Sergio