miércoles, 22 de enero de 2014

HUNTER Y CUMMINGS

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©Sergio Canadé/Live Journal


“No tengo demasiada fe en las palabras; la gente las compra y las imprime sin otra razón que la de vender”.

“Juega tu propio juego, sé tu propio hombre y no pidas a nadie su sello de aprobación”.

Discurso para pedirle trabajo a un editor: “No soy muy simpático, detesto a la gente y sólo quiero que me dejen en paz. No hay como tener buenas referencias, pero prefiero ofenderle ahora a tener que hacerlo cuando ya trabaje para usted”.

A Thompson lo despidieron de un periódico de pueblo por destrozar una máquina de golosinas a patadas. “Es que se quedó un dólar”, dijo. Parecía un diablo salvaje. Pero en realidad no trataba más que de darle la razón a la cita de E.E. Cummings:  

“No ser más que uno mismo en un mundo que se esfuerza día y noche por hacer que seamos de otro modo significa librar la batalla más difícil que conocen los seres humanos. Una batalla que nunca dejamos de librar”.

Aunque sea a patadas.

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